Taro y Eddo – Preparación y Cocción

Los taros contienen una sustancia tóxica justo debajo de la piel que produce una reacción alérgica. Por consiguiente, pélelos bien, sacando un buen grosor de piel, y con guantes protectores, o hiérvalos sin pelar. Las toxinas se eliminan totalmente si se hierve el tubérculo, y una vez frios pueden pelarse más fácilmente.
Los taros absorben una gran cantidad de líquido durante el proceso de cocción, lo cual puede ser una ventaja si se utiliza para ello un caldo bien especiado o mezclado con tomates y otras verduras.
Por esta razón, los taros resultan excelentes para hacer sopas y guisos, a los que añaden cuerpo y sabor de un modo parecido a las patatas.
También pueden cocerse al vapor o freírse en la sartén o convertidos en puré o como buñuelos, pero en este caso deben servirse muy calientes, pues al enfriarse tienden a volverse pegajosos.