Zanahorias – Introducción

Después de las patatas, las zanahorias son sin duda alguna los tubérculos más conocidos y más apreciados.
En los tiempos en que las verduras solamente se servían como acompañamiento en los platos de carne, la zanahoria siempre estaba presente. A menudo excesivamente cocida, pero siempre consumida porque, según nos decían, haciéndolo era más fácil ver en la oscuridad.
Las zanahorias pueden tener sabores muy diferentes en función del método de cocción empleado. Las zanahorias tiernas y tempranas cocidas en su jugo con un poco de agua y mantequilla resultan muy gustosas y dulces; cocidas al vapo, quedan tiernas y melosas.
Las zanahorias ralladas en ensaladas resultan muy refrescantes, mientras que las que se utilizan para hacer platos guisados aportan al plato su característico sabor a zanahoria. Usadas en sopas, son fragantes y suaves, y como ingredientes de pasteles su sabor apenas puede detectarse pero su dulzura añade riqueza y consistencia a la masa.