Okra – Historia

La okra o quingombó es una planta originaria de Africa. Durante el siglo XVI, cuando muchos africanos fueron capturados por los españoles y conducidos como esclavos al Nuevo Mundo, se llevaron consigo las pocas cosas que pudieron transportar, entre ellas, diversas plantas y semillas guisantes, ñames… y quingombó.
Esta vaina con forma de farolillo llena de semillas en hilera, exuda al ser cocida un líquido mucilaginoso y pegajoso, y era muy popular no solamente por su sutil aroma si no por lo útil que era para espesar sopas y guisos.
La planta prosperó en el clima tropical y, a principios del siglo XIX, cuando el tráfico de esclavos fue finalmente abolido, el quingombó se había convertido en uno de los ingredientes importantes de la cocina caribeña y del sur de los Estados Unidos.
En Nueva Orleans y sus alrededores, los criollos, los nativos americanos descendíentes de los colonos europeos, adoptaron un plato popular de los indios nativos americanos llamado gumbo.
Una característica esencial de este famoso plato era su espesa y pegajosa consistencia. Los indios usaban para conseguirla las hojas secas machacadas de un árbol llamado sasafrás, y el quingombó fue muy bien recibido entre ellos como alternativa más satisfactoria para desempeñar esa misma función.
El gumbo es actualmente uno de los característicos aspectos de la cocina criolla, y en algunas partes de América, las palabras gumbo
y quingombó, se utilizan para referirse a la okra.