Calabazas Verdes y de Verano – Cocción y Preparación

Ponga los trozos de pulpa de calabaza en un recipiente de base gruesa con un poco de mantequilla, cubra el recipiente y déjelos cocer hasta que estén tiernos. Puede enriquecer su sabor añadiendo un poco de ajo, tomate y también de hierbas aromáticas.
Se pelan las calabazas para prepararlas al vapor o saltearlas. Para estofarlas, se cortan a trozos, se descartan las pepitas y el meollo fibroso. Para rellenarlas, se cortan a rodajas gruesas o en sentido longitudinal. calabaza rellena, primero hay que escaldarla y luego se envuelve completamente con papel de aluminio y se deja cocer.

Calabazas Verdes y de Verano – Historia

Las calabazas de agua, al igual que todas las demás calabazas de invierno y de verano son originarias de América. Las calabazas eran consumidas tradicionalmente porlos indios americanos junto con maíz y judías, y entre los iroqueses existe un mito en el que estos tres productos vegetales son representados como tres inseparables hermanas.
Aunque los primeros colonos y exploradores entraron sin duda en contacto con las calabazas, no se molestaron en lIevárselas consigo al volver a Europa, por lo que, en Inglaterra por ejemplo, la calabaza de agua fue desconocida hasta el siglo XIX.
Aunque una vez introducida se hizo rápidamente muy popular. En el famoso libro de recetas de la Señora Beeton aparecen ocho recetas en las que interviene la calabaza de agua, de la que se dice también que “es un producto cada vez más usado en nuestra cocina”. No se hace mención alguna de los calabacines, en cambio, que en realidad no eran más que calabazas de agua que todavía no habían alcanzado la madurez, como sabe cualquier horticultor aficionado.

Calabazas Verdes y de Verano – Introducción

La calabaza de agua se clasifica como una de las calabazas de verano, aunque de hecho es uno de los parientes pobres de la familia de las cucurbitáceas. La mayor parte de su pulpa comestible es agua y en el mejor de los casos es una verdura más bien sosa o ligeramente dulce.
En el peor resulta insípida y, en caso de cocción excesiva (algo que suele ser muy frecuente), completamente carente de sabor. Las calabazas de agua pueden prepararse rellenas, aunque ello implica un enorme gasto de energía con una recompensa realmente muy escasa.
La mejor manera de sacarle partido a una calabaza de agua es hervirla a fuego lento con un poco de mantequilla y sin añadir nada de agua, para que se cueza en su propio jugo.