Colinabo – Preparación y Cocción

Se pela con un cuchillo bien afilado, y luego se cuece cortado a rodajas o entero.
Los colinabos muy pequeños suelen ser muy tiernos y pueden cocerse enteros. De todos modos, si su tamaño supera los 5 cm de diámetro, también pueden rellenarse.
Para ello, hay que vaciarlos un poco antes de cocerlos y rellenarlos con cebolla frita o con tomate, por ejemplo. Para cocer colinabo cortado a trozos, hay que hervirlo hasta que esté tierno y luego se sirve con mantequilla o con una salsa cremosa.
También pueden cocerse de modo más prolongado en platos al gratén junto con patatas, como una variante, por ejemplo, del Gratin O auphinois. Alternativamente, también puede darles un ligero hervor y luego cocerlos al horno cubiertos con una salsa de queso.

Colinabo – Historia

Aunque no es una verdura muy popular en todas partes, se consume habitualmente en varias partes de Europa, y también en China, India y Asia.
En la región de Cachemira, donde se cultiva extensamente, son muchas las recetas en donde interviene.
Los bulbos a menudo se cortan a rodajas finas y se comen en ensalada, y las hojas se fríen con aceite de semilla de mostaza y se aliñan con ajo y chile.

Colinabo – Introducción

El colinabo es como un cruce entre una col y un nabo, y a menudo se clasifica como un tubérculo, aunque crezca por encima del suelo. Es un miembro de la familia brassica, pero, a diferencia de la col, es el tallo bulboso lo que es comestible y no las cabezuelas en flor.
Existen dos variedades de colinabo: una es de color morado y la otra de color verde claro. Ambas tienen un sabor muy parecido, no demasiado diferente del de una castaña de agua.
No es tan picante como el nabo ni tan característico como el de la col, pero es fácil ver porqué mucha gente cree que tiene algo de los dos. El colinabo puede servirse como una alternativa en aquellas recetas en las que intervien en los nabos o las zanahorias.