Champiñones de Campo – Comprar y Almacenar

Los champiñones de campo están a veces disponibles en otoño en algunas tiendas especializadas. Como es probable que hayan sido recogidos recientemente, seguramente serán frescos.

A menos que quiera prepararlos rellenos, no se preocupe si están rotos en algún lugar que de todos modos será cortado al convertirlos en rodajas. Procure usar los siempre lo antes posible una vez comprados.

Champiñones – Comprar y Almacenar

Si un champiñón es fresco, su sombrerillo es limpio y de color blanco, sin manchas. Cuanto más tiempo lleven en la tienda, más oscuros y feos de color estarán sus sombrerillos, mientras que las laminillas de debajos erán más marronosas.

Es mejor que le pongan los champiñones en una bolsa de papel de estraza, pues en bolsas de plástico se empapan con su propia humedad y finalmente acaban volviéndose fofos y poco apetitosos.

Si no tiene elección y compra champiñones que ya van envueltos en cajitas con papel de celofán, desenvuélvalos inmediatamente al llegar a casa y déjelos sueltos en la parte baja de la nevera. Los champiñones envasados pueden conservarse solamente durante un par de días.

Berros – Comprar y Almacenar

Compre solamente berros que tengan un aspecto magnífico cuanto más verdes y grandes sean las hojas, mejor. Evite aquellos que tengan las hojas marchitas o amarillentas.
Se pueden guardar durante varios días en la nevera o, aún mejor, metidos en remojo en un bol con agua fría en un lugar con poca luz.

Rabanos – Comprar y Almacenar

Compre rábanos rojos que sean de textura firme y tengan las hojas con buen aspecto. Siempre que pueda, compre rábanos orientales (moolis o daikons) que todavía conserven las hojas: son un buen elemento para indicar su grado de frescor por que se marchitan muy pronto.
Las hojas tienen que ser verdes y estar en buen estado, y la piel lisa y limpia, sin manchas o zonas decoloradas. Pueden guardarse en la nevera durante unos días.

Lechuga – Comprar y Almacenar

La mejor lechuga es la lechuga fresca recogida del huerto. Y después de ella, la mejor es la comprada directamente al horticultor o en una tienda-granja de autoservicio (aunque si en su cultivo se han usado fertilizantes o pesticidas, su sabor puede resultar decepcionante). Hoy en día la lechuga se vende a veces ya cortada y empaquetada con otras hierbas para hacer ensaladas.
Tanto si la lechuga que se adquiere ya está preparada para ensalada como si no, es fundamental que sea fresca. Los restos de tierra y los posibles insectos pueden lavarse con agua, pero aquellas cuyas hojas están amarillentas o marchitas no tienen remedio.
Siempre que pueda, consuma las lechugas inmediatamente después de comprarlas; mientras, téngalas en un lugar frío y a oscuras

Aguacate – Comprar y Almacenar

El principal problema al comprar aguacates es que nunca están todo lo maduros que uno quisiera que estuvieran. ¿Cuántas veces habrá usted visto a un comprador parado ante los estantes de frutas del supermercado buscando esa criatura rarísima que es una guacate en el grado adecuado de maduración? La mayor parte de las veces están duros como piedras o están blandos y con todos los signos de haber dejado atrás su mejor momento. Lo mejor, en estos casos, es comprar los aguacates unos días antes de cuando vamos a necesitarlos.
Un aguacate verde tardará en madurar entre 4 y 7 días, a temperatura ambiente. Una vez esté maduro, es posible tenerlo en la nevera unos cuantos dias, pero es preciso planificar las cosas con bastante antelación si se quiere poder utilizar los aguacates en su punto idóneo de maduración.
La única alternativa es dar vueltas y más vueltas hasta encontrar ejemplares perfectamente maduros, pero no pasados. Un aguacate perfecto tiene que tener la piel sin ningún tipo de mancha o imperfección, ni marcaduras de color marrón o negro.
Si está maduro, tiene que “resistir” ligeramente al tacto, pero sin llegar a ceder tanto que podamos considerarlo blando. Los aguacates excesivamente maduros hay que rechazarlos sin más consideraciones, por muy generoso que sea el descuento que nos ofrezca el verdulero para que nos los quedemos, pues su pulpa tendrá un aspecto desagradablemente marronoso y fibroso, y los pocos trozos de pulpa que conseguirá salvar una vez eliminada la parte mala, serán blandosy pastosos.

Chiles – Comprar y Almacenar

Algunos chiles frescos tienen la piel arrugada aún cuando están en su mejor momento, por lo que esta característica no es un buen indicador de su estado de frescor. De todos modos, no tienen que presentar manchas, y es preciso evitar aquellos que sean demasiado blandos o que presenten alguna imperfección visible. La sustancia que hace que el chile sea picante es un aceite volátil llamado capsicina.
Esta sustancia difiere no sólo de un tipo a otro de planta, si no también en función de las condiciones en que éstas son cultivadas: cuanto más esfuerzos tiene que hacer una planta para sobrevivir en términos de luz, agua, suelo, etc, más capsicina producirá.
Por consiguiente, es imposible decir cómo es un chile en concreto antes de probarlo, aunque algunos tipos son más picantes que otros.
La creencia de que los chiles verdes son menos picantes que los rojos no es necesariamente cierta; por lo general, los chiles rojos habrán tenido más tiempo para madurar al sol, lo que probablemente signifique que hayan tenido tiempo de convertir toda esta energía sola reune cierto dulzor. Los chiles pueden guardarse en una bolsa de plástico en la nevera durante unos cuantos días