Taro y Eddo – Preparación y Cocción

Los taros contienen una sustancia tóxica justo debajo de la piel que produce una reacción alérgica. Por consiguiente, pélelos bien, sacando un buen grosor de piel, y con guantes protectores, o hiérvalos sin pelar. Las toxinas se eliminan totalmente si se hierve el tubérculo, y una vez frios pueden pelarse más fácilmente.
Los taros absorben una gran cantidad de líquido durante el proceso de cocción, lo cual puede ser una ventaja si se utiliza para ello un caldo bien especiado o mezclado con tomates y otras verduras.
Por esta razón, los taros resultan excelentes para hacer sopas y guisos, a los que añaden cuerpo y sabor de un modo parecido a las patatas.
También pueden cocerse al vapor o freírse en la sartén o convertidos en puré o como buñuelos, pero en este caso deben servirse muy calientes, pues al enfriarse tienden a volverse pegajosos.

Taro y Eddo – Variedades

Existen dos variedades principales de tara una de tamaño grande, con un tubérculo en forma de barril, y otra más pequeña, que es la más conocida como eddo o dasheen.
Todas son de color marrón caoba y con la piel más bien vellosa, y su aspecto es muy parecido al que tendría un crucede remolacha y nabo sueco. Aunque tienen un aspecto algo parecido, el tara y el ñame pertenecen a dos familias de tubérculos completamente diferentes, y tanto su sabor como su textura son notablemente distintos.
Hervido, el tara tiene un sabor muy característico, que cuerda en cierto modo a una castaña de agua algo harinosa.

Taro y Eddo – Introducción

Al igual que el ñame, el Taro es otro de los tubérculos importantes en las zonas tropicales, y durante miles de años ha sido uno de los alimentos básicos de muchos pueblos.
Se conoce con muchos nombres diferentes: en todo el sudeste Asiático, América del Sur y América Central, el continente africano y el Caribe se denomina Eddo o Dasheen.