Espinacas – Preparación y Cocción

Lávelas bien en un recipiente con agua fría y elimine los tallos demasiado duros o grandes.
Ponga las hojas en una olla grande solamente con el agua que hayan absorbido y déjelas cocer a fuego lento con una pizca de sal.
Cubra la olla para que las espinacas se cuezan en su propio vapor y agite de vez en cuando la olla para evitar que se peguen al fondo de la misma. Se cuecen en 4-6 minutos, encogiendo en el proceso aproximadamente una octava parte de su tamaño original.
Déjelas escurrir y elimine el líquido que hayan absorbido presionando con el dorso de una cuchara. Las espinacas pueden usarse de una gran variedad de maneras.
Pueden cortarse a trozos y servirse con mucha mantequilla, o servirse acompañando a otras verduras como unas Verduras de Hoja, zanahorias tiernas o unas habichuelas. También pueden cortarse las espinacas finamente, mezclarse con queso parmesano rallado, sal y pimienta y un poco de nata, si se quiere, y usarse como relleno para hacer una frittata o una tortilla de espinacas. Otra posibilidad es convertirlas en puré para hacer salsas o mezclarla en sopas. Las espinacas son deliciosas crudas, acompañadas con croutons o trocitos de bacon fritos. Una ensalada de espinacas frescas es deliciosa debido a que las hojas tienen un justo equilibrio en su sabor: fuerte pero no excesivamente.

Espinacas – Introducción

Para muchas personas, las espinacas están inextricablemente relacionadas con Popeye, el personaje de dibujos animados que las come en enormes cantidades.
Es un producto popular en el mundo entero, pues en casi todas las cocinas del mundo aparecen recetas donde hay espinacas.
A los italianos especialmente les encantan y tienen cientos de platos en los que se utilizan como ingrediente. La expresión a la florentina significa que un plato contiene espinacas.
Además de ser deliciosas por sí solas, las espinacas cortadas a trocitos o convertidas en puré se pueden mezclar con otros muchos ingredientes, con resultados excelentes.
Tiene una afinidad particular con los productos lácteos, y en el Oriente Medio se mezcla con quesos como el feta o el helim para hacer boreks y otros pasteles de espinacas.
Los italianos mezclan las espinacas con queso ricotta o parmesana en muchas recetas, y los ingleses usan huevos y a veces queso Cheddar para hacer soufflé de espinacas.