Habas – Preparación y Cocción

Las habas muy jóvenes, en vainas tiernas, de nomás de 7,5 centímetros de longitud, pueden comerse con vaina y todo; descarte las puntas de los extremos y luego córtelas a trozos.
Sin embargo, normalmente, será preciso vaciar las vainas. A menudo las habas más viejas tienen que pelarse una vez cocidas para librarlas de su fuerte y amargo sabor, es posible de que a muchas personas no les guste esta legumbre.
Cueza las habas peladas (o sin pelar, con sus vainas, si son tiernas) en agua hirviendo hasta que estén tiernas. También puede hervirlas en agua y proseguir la cocción en una sartén con mantequilla.
Para hacer un sencillo puré de habas, mezcle éstas con un poco de ajo frito con mantequilla, nata y una pizca de hierbas aromáticas tipo tomillo o ajedrea.

Habas – Nutrición

Las habas son ricas en proteínas y en hidratos de carbono, y una buena fuente de vitaminas A 61 Y 62.

También contienen potasio y sodio, así como otros muchos minerales.

Habas – Historia

Las habas han sido consumidas casi desde el principio de los tiempos.
Una gran variedad de habas silvestres crecen en diversos lugares del sur de Europa, Norte de Africa y Asia, éste fue seguramente uno de los productos alimenticios más útiles al hombre primitivo.
Existen pruebas arqueológicas de que ya en tiempos neolíticos se cultivaban habas, lo que hace de ellas uno de los primeros productos que fueron “domesticados” por el hombre. Las habas crecen en muchos climas y suelos distintos.
Fueron uno de los alimentos básicos durante gran parte de la Edad Antigua y durante toda la Edad Media, y se utilizaban tanto para la alimentación humana como para engordar al ganado, hasta que fueron sustituidas en esta función por las patatas durante los siglos XVII Y XVIII. Las habas han sido una importante fuente de proteínas para los más pobres, y debido a lo fácil que resulta su secado, han sido un buen alimento de reserva para muchas familias mientras esperaban la llegada del tiempo de la cosecha de productos frescos.

Habas – Introducción

Una de las ventajas de tener su propio huerto es descubrir lo deliciosas que pueden llegar a ser determinadas verduras cuando son recién recolectadas.
Es especialmente cierto por lo que respecta a las habas, que frescas tienen un estupendo sabor dulce que desgraciadamente nunca se conserva cuando están congeladas.
Si cultiva sus propias habas o las consigue frescas, no se preocupe por las recetas: hiérvalas hasta que estén tiernas y sírvalas con mantequilla. ¡Será una auténtica revelación! Las habas son uno de los ingredientes más versátiles de la cocina internacional. Pueden usarse para hacer sopas y potajes y pueden convertirse fácilmente en puré.