Ensalada de Pasta

Ingredientes: (4 personas)

2 tazones de pasta (mejor verde) sobrantes de comidas anteriores
Hojas de Lechuga grandes
Aceitunas negras
50 grs. de queso emmental o gruyére en tiritas. También va bien cualquier tipo de queso fresco
1 Cebolla
Albahaca
4 Tomates
1 Zanahoria
4 Huevos duros
Aceite de oliva
Vinagre
Sal
Pimienta
Preparación:

Paso 1: Poner en una fuente una base a modo de nido las hojas de lechuga (sirven cualquier hortaliza: hojas de espinacas, escarola…) cubriendo el fondo y con la pasta ya cocinada. Cortar la cebolla en rodajas muy finas y mezclar entre la pasta. También el queso por encima en tiras finas.

Paso 2: Ponga alrededor de la fuente los tomates y los huevos duros cortados por la mitad. También algunos “palos” de zanahoria.

Paso 3: Decore con lagunas aceitunas en el centro y, finalmente añada el aliño con cuatro cucharadas de aceite, una de vinagre, sal y pimienta. Si tiene albahaca fresca, haga un picadillo y agréguelo a la salsa.

Lechuga – Como preparar ensaladas

Las ensaladas pueden prepararse utilizando un solo tipo de lechugas o una mezcla de varias de ellas. Si hace una ensalada mixta, lo mejor es elegir hojas que den contraste en textura y color, además de por su sabor.

Hierbas frescas como perejil, cilantro y albahaca también se pueden añadir a una ensalada. Es preferible desmenuzar las hojas de las lechugas verdes en vez de cortarlas. Las lechugas rizadas y otras lechugas grandes se suelen cortar o desmenuzar.
Las vínagretas y condimentos tienen que ser aromáticos, con un toque de acidez pero sin que sea demasiado astrihgente. Prepárelas en un tarro de roscao en una ensaladera grande para poder mezclar perfectamente bien los ingredientes que las compone. Use siempre aceites y vinagres de primerísima calidad, en unas proporciones de cinco partes de aceite por una de vinagre o zumo de limón. Use un cincuenta por ciento de aceite de oliva y un cincuenta porciento de aceite de girasol, o, si quiere preparar una vinagreta más fragante, una mezcla de aceite de girasol y de nuez. Una pizca de sal y pimienta es esencial, un poco de mostaza es una buena opción, y una pizca de azúcar suaviza su sabor.
La vinagreta siempre tiene que echarse en la ensalada justo en el momento de servirla, nunca antes.

Lechuga – Comprar y Almacenar

La mejor lechuga es la lechuga fresca recogida del huerto. Y después de ella, la mejor es la comprada directamente al horticultor o en una tienda-granja de autoservicio (aunque si en su cultivo se han usado fertilizantes o pesticidas, su sabor puede resultar decepcionante). Hoy en día la lechuga se vende a veces ya cortada y empaquetada con otras hierbas para hacer ensaladas.
Tanto si la lechuga que se adquiere ya está preparada para ensalada como si no, es fundamental que sea fresca. Los restos de tierra y los posibles insectos pueden lavarse con agua, pero aquellas cuyas hojas están amarillentas o marchitas no tienen remedio.
Siempre que pueda, consuma las lechugas inmediatamente después de comprarlas; mientras, téngalas en un lugar frío y a oscuras

Lechuga – Variedades

Hay cientos de variedades distintas de lechuga.
Hoy en día, un número cada vez más rande están disponibles en las verdulerías y supermercados, de modo que las ensaladas fácilmente están llenas de color y textura. Lechugas redondas A veces denominadas lechugas de col o de cogollo, este tipo de lechugas tienen una forma parecida a una col o repollo. Entre las más conocidas se cuentan:
Lechuga Verde:
Es la clásisa lechuga que se cultiva en los huertos. Tiene un cogollo de color claro rodeado por hojas. Tiene un sabor muy agradable cuando es fresca.
Lechuga Rizada:
Las lechugas rizadas, como por ejemplo la Iceberg, tienen una textura muy crujiente y mantienen toda su vitalidad mucho después de que la más fresca de las lechugas verdes se haya vuelto totalmente mustia.
Lechugas de Tallo:
Son lechugas sin un cogollo central y con las hojas poco prietas.
Entre ellas destacan las variedades italianas conocidas como 100 rosso y 10110 biondo, además de la lechuga de hoja de roble y la lechuga roja de ensalada. Aunque no son especialmente notables por su sabor, tienen un aspecto impresionante.
Lechugas romanas:
La lechuga de Cos o lechuga romana es la única que era conocida en la antigüedad. Se la denomina Cos, por la isla griega donde la encontraron los romanos; y lechuga romana, porque así la llamaron los franceses cuando los romanos la introdujeron en Francia. Ambas formas tienen unos corazones largos y erectos.
Lechuga de Cos:
Se considera como la más deliciosa de todas las lechugas. Tiene una textura firme y un delicioso sabor a nuez. Es la lechuga perfecta para preparar una Ensalada César, una de las ensaladas más clásicas.
Cogollitos:
Los cogollitos tienen la apariencia de un cruce entre una lechuga romana joven y una lechuga verde de hojas más recogidas. Sus corazones son muy firmes y con un excelente sabor. Como otros tipos de lechuga de corazón compacto pueden usarse crudas o cocidas.

Lechuga – Historia

Una característica de la lechuga que la distingue de todas las demás clases de verduras es que solamente es posible comprarla de una forma: fresca.
La lechuga se cultiva desde hace miles de años. En tiempos de los egipcios era una planta que se consagraba al dios de la fertilidad, ante cuyo altar se transportaban ceremoniosamente cajas llenas a rebosar de lechugas.
Por aquel entonces se consideraba a la lechuga como un poderoso afrodisíaco, aunque para los griegos y los romanos la planta tenia unas propiedades completamente opuestas; consideraban que tenía, efectos soporíficos.
Actualmente los químicos han confirmado que la lechuga contiene una sustancia hipnótica relacionada con los opiáceos, y en los libros de hierbas medicinales la lechuga se recomienda como un buen remedio contra el insomnio.